
A sus 33 años Amaia Montero se ha convertido en una figura a tener en cuenta en el panorama musical español. Muchos pensaron que su aventura en solitario tras dejar La oreja de Van Gogh en 2007 no llegaría a alcanzar las ventas que logró mientras capitaneaba el grupo, pero no ha sido así. Un triple disco de platino con su primer trabajo avala su éxito. El 2009 tuvo un sabor agridulce para la donostiarra, que perdió a su padre en febrero tras una larga batalla contra el cáncer y vio unos meses más tarde cómo su proyecto en solitario triunfaba. El fin de año le trajo el amor, su relación con el colaborador de Cuatro, Gonzalo Miró parece ir viento en popa y le ha hecho recuperar la ilusión. Vanitatis habló con la cantante durante la presentación en la Bolsa de Madrid de la nueva imagen de Euskadi, su tierra, un rincón del mundo del que se siente orgullosa de formar parte.
Te estás perdiendo la tamboreada en Donosti…
Sí, pero de alguna forma aquí estoy, unida a mi tierra.
¿Hubieras salido con el tambor?
No, en la tamborrada no. Tocando nunca he salido.
Ahora estás preparando tu segundo disco en solitario ¿Cuándo saldrá a la calle?
No sé cuando saldrá… cuando tenga las canciones.
Eres tú quien las está componiendo ¿Hay alguna dedicada a Gonzalo?
Todavía no tengo todas las canciones.
Pero quizá alguna que ya hayas escrito…
No sé… Yo que sé… Esto es lo que salga, lo que fluya… (sonríe)
¿Habrá distinta música, otro tipo de temáticas?
Estas cosas no se programan. Vas haciendo lo que va saliendo, por eso lo disfruto tanto, si lo tuviera programado no (lo disfrutaría tanto).
Tu primer disco en solitario ha sido todo un éxito, ¿te lo esperabas?
Ha sido un éxito enorme y un reconocimiento por parte del público, aparte de premios y de muchas más cosas. La verdad es que no me lo esperaba, ha sido muy grande. Un triple platino ahora mismo es una cosa… no sé, imposible. (Actualmente) no se venden discos.
El 2009 no empezó bien pero al final te dio alguna alegría…
Empezó difícil, la verdad. La vida son muchas parcelas, y hay algunas que están muy bien y otras que fueron duras, (entorna lo ojos y se reitera) y que son duras.`
Te hemos visto últimamente en Mónaco, Buenos Aires… ¿Qué tal lo has pasado?
Muy bien ¡Por fin unas vacaciones!
¿Ya habéis pensado cual será vuestro próximo destino? Porque a este paso vas a dar la vuelta al mundo…
No sé cual será. ¡Ojalá! Lo que quiero es eso, estar de vacaciones.
¿Qué tal llevas esto de salir en la prensa?
Es raro, porque no estoy muy acostumbrada a salir en prensa de este tipo. No lo llevo tampoco muy mal, porque sois muy respetuosos conmigo.
¿Te ha dado Gonzalo algún consejo para que no te agobies?
No, no ¡qué va!
Y si hay amor hay que exhibirlo…
Tampoco hay que exhibirlo, nosotros hacemos nuestra vida, lo que pasa es que tampoco puedes hacer nada.
Tú eras amiga de Eugenia Martínez de Irujo
Sí, yo conozco a Eugenia.
¿Y habéis hablado?
Sí. (Responde tajante)
¿Y te ha dado algún consejo con Gonzalo?
No voy a hablar de eso. Lo único que puedo decir es que muy bien.
¿Hay buena relación?
Sí, sí, buen rollo.
¿Habéis hablado de la boda?
¡Que ya me he casado! (bromea en relación a los rumores que aseguraban que ya habían pasado por la vicaría)
¿De qué diseñador era el vestido?
Era así de parca…
Como en Las Vegas…
Sí en ese plan (ríe)
¿Te casarías de blanco?
Nunca me he casado… No sé, la verdad es que estas cosas no me las he planteado.
El pasado fin de semana sorprendían las declaración de Gonzalo en una entrevista en las que hacía alusión a un psiquiatra… ¿Te sorprende?
A mí todo esto de ir al psicólogo, al psiquiatra, de conocerse a uno mismo y de indagar en la mente de uno me parece un privilegio. Me parece un privilegio poder pagarse un psiquiatra.
Gonzalo ha hecho un buen ejercicio de apertura con esas declaraciones
Sí, la verdad es que si la leéis, es una entrevista muy interesante… muy interesante.
A ver si va a aprender mucho te va a investigar a ti…
Bueno… puede ser (vuelve a reír)
¿Tú vas al psiquiatra?
Yo no tengo porque hablar de estas cosas.
Responde sorprendida pero amable a nuestras preguntas y se retira. El político Txiki Benegas, padre de Pablo, uno de los integrantes de La Oreja de Van Gogh, se acerca a saludar a Montero con brevedad. Su hermana y algunos miembros de su equipo la esperan. Sus tres canciones sobre el escenario para honrar a su tierra la han convertido en la estrella de la noche.